Coordinadora: María Mónica Ghirardi

 

Se constata que existen hoy múltiples formas de construir y crear una familia y que los conceptos y categorías analíticas a partir de las cuáles se la ha pensado tradicionalmente están cambiando drásticamente y ya no siempre nos satisfacen debiendo revisitarlas y repensarlas. En efecto, en la actualidad ya no es imprescindible el matrimonio (en su modalidad laica, religiosa o la combinación de ambas) para concebir un hijo (en realidad nunca lo fue históricamente). Tampoco la heterosexualidad para casarse.  La reproducción biológica asistida y el préstamo de vientres puede tornar hasta superflua la presencia y convivencia con otra persona, de otro o del mismo sexo; los lazos de pareja no son ya necesariamente para toda la vida, pudiendo quebrarse y reincidirse en sucesivas uniones, formalizadas o no a lo largo de la existencia, porque por otra parte la esperanza de vida es cada vez mas prolongada posibilitando varias uniones o matrimonios a lo largo del devenir vital. Las tendencias actuales de vivir en pareja y constituir una familia  hacen pues suponer nuevas relaciones familiares basadas fuertemente en la libertad individual y menos influenciadas por el control social en un proceso de profundización de la desacralización y desinstitucionalización del matrimonio. Como afirma Susana Torrado asistimos a una época en la cual el dominio de la religión y de las doctrinas políticas sobre la vida de los individuos parece llegar a su fin debilitándose el control institucional y emergiendo, en contrapartida, una “moral de la autonomía individual que rechaza la injerencia pública en el ámbito privado” con su consiguiente impacto en la vida familiar (Torrado, 2003:319).  Presenciamos la consagración de la prioridad de los proyectos individuales, el final de una sola forma de pensar la relación de pareja; a vínculos afectivos no pocas veces temporales e inciertos aunque quizás más intensos (Palacio Valencia, 2009:46-60). La familia entendida como práctica social está pues en permanente proceso de transformación. En los últimos tiempos las transformaciones han alcanzado tal magnitud que han suscitado la preocupación del Estado Nacional promoviendo cambios desde el punto de vista del Derecho de Familia con vistas a la elaboración de Anteproyectos que luego de ser discutidos y analizados puedan plasmarse en la agenda pendiente de Reforma del Código Civil y Comercial.

Al momento de su fundación este Programa surgió como una iniciativa desde la preocupación demográfica contemporánea y también de la demografía histórica, ello se explica, por una parte, por la formación disciplinar de los miembros fundadores,  procedentes de la demografía y de la historia y además, y fundamentalmente, por la importancia a nivel internacional de los aportes fundantes de la disciplina demográfica en el análisis de aspectos claves de la realidad familiar como la fecundidad, nupcialidad, contracepción y aborto, fenómeno de ilegitimidad, migraciones familiares, entre otros temas, justificándose así el Área de conocimiento en el cual está inscripto este Programa desde su creación. Hoy sin embargo, la complejidad del tema exige la contribución de otras disciplinas para aproximarse a su comprensión, tales la antropología, la sociología, la psicología, la literatura, la biología, el trabajo social, el derecho y hasta la religión. En ese sentido hemos avanzado y podemos decir que en el momento presente, uno de los principales logros del Programa, entendido como fortaleza, constituye, no solamente el caudal de investigadores formados y en formación que se acercan a buscar un espacio de aprendizaje y actualización en temas de familia a este espacio académico, sino por la variadísima procedencia de formación de grado y posgrado de sus investigadores miembros, profesores adscriptos y ayudantes alumnos. Es así que conviene resaltar que una de las singularidades del presente Programa que coordinamos está dada por el abordaje interdisciplinario de la temática familiar. Único en la Universidad Nacional de Córdoba de estas características. La importancia de este hecho radica en la posibilidad de intercambio y la sinergia resultante de  las diferentes miradas y préstamos conceptuales aportados desde las diferentes áreas del conocimiento pudiendo mencionarse a modo de ejemplo conceptos como el de habitus, capital material y simbólico, transculturación, mestizaje cultural y biológico, estrategia, etc. originados en diferentes campos del conocimiento,  aplicados a nuestras reflexiones sobre lo familiar, enriqueciendo la mirada y permitiendo una mas completa aproximación a la comprensión del sujeto-problema familia  en toda su complejidad.

Como concepto flexible de inmensa adaptabilidad, resulta indiscutible que la familia continúa constituyendo hoy una herramienta metodológica fundamental para el conocimiento y comprensión de la organización social. Puente entre el individuo y la sociedad, espacio físico, relacional y simbólico, puede definirse desde una multiplicidad de discursos: religioso, moral, legal, cultural. Una de sus características fundamentales constituye la diversidad, desde la amplia variedad de posibilidades de su constitución, hasta su morfología y relaciones entre los miembros que la conforman. Las familias aparecen así con características disímiles no sólo de una sociedad a otra sino de un grupo a otro en una misma sociedad: familias urbanas, campesinas, populares o principales, pertenecientes a grandes hacendados o a pequeños propietarios constituyen expresiones de una realidad compleja que merece explicaciones. Su abordaje implica la consideración de interpretaciones múltiples que van del grupo consanguíneo a los miembros co-residentes de los núcleos domésticos. El parentesco amplía los límites de la consanguinidad y abarca lazos espirituales, rituales, políticos, de vecindad, amistad, padrinazgo y otras relaciones que imbrican deberes y obligaciones recíprocas. En tanto espejo de la sociedad, en su dimensión generacional y como garante de la reproducción social del sistema, la familia tiende a transmitir y reforzar patrones de asimetría y desigualdad existentes.

La necesidad de considerar a la familia como una realidad flexible de análisis, no estática sino dinámica, relacionada con el curso de vida de sus miembros, se presenta hoy al investigador, como una realidad incuestionable, según destacara Tamara Hareven. Los nuevos estudios tienden a recalcar la importancia de barrer con estereotipos rígidos y plantean la necesidad de insistir en los estudios regionales. La necesidad de  contextualización constituye otro de los imperativos  en el camino hacia su comprensión. En efecto, como “institución modelada por las mareas de la historia” la familia aparece también como agente activo de los procesos de cambio histórico. Influida y a la vez capaz de ejercer influencia,  interactúa con factores económicos, demográficos, sociales, culturales, ambientales, entre otros. La propuesta de los especialistas en este sentido coincide en la necesidad de derribar las barreras entre las áreas de conocimiento desde las cuales se aborda su estudio.    El estudio de la familia desde una perspectiva histórica  recibió  una importantísima contribución a mediados del siglo XX desde la Demografía, a través del Método de Reconstitución de Familias diseñado en Francia  a mediados de la década del cincuenta por Louis Henry y Michel Fleury . En la década siguiente Philippe Ariès, con su obra  “L’ Enfant et la Vie Familiale sous l’Ancien Régime”(1960) realizó un invalorable aporte a su comprensión llegando su obra  a ser considerada por toda una línea de investigadores como el primer trabajo sobre historia de la familia. En ambos casos, aunque con centros de atención  diferentes (Demografía y Explicaciones culturales, de los sentimientos y las sensibilidaes) los estudiosos revisaban  modos de vida de la “gente común”, considerándola sujeto activo y pasivo del proceso de cambio social.   Fue a partir de las investigaciones de Henry  y Ariès que se abrieron  en Francia dos  ramas en el estudio de la familia,  una continuando con el análisis demográfico reconstruyendo patrones de fecundidad, nupcialidad y mortalidad de generaciones enteras, otra ligando variables de tipo cultural y mental. .

En 1964 el Grupo Cambridge adoptó el Método de Reconstitución de Familias y relacionó los comportamientos  demográficos con condiciones sociales y económicas asociando variables tales como nupcialidad y fecundidad con sistemas de tenencia  de la tierra y sistemas de herencia.  En una de sus obras más conocidas :”-The World We Have Lost” Peter Laslett   concluyó defendiendo la autonomía de la familia respecto del contexto socio - económico negando que ésta cambiara con el capitalismo ya que según el autor la familia inglesa era nuclear desde la Edad Media  y no sufrió cambios a raíz del proceso de protoindustrialización. Este tipo de análisis barrió con varios de los mitos aceptados incuestionablemente hasta el momento. Uno de ellos, propuesto desde la sociología explicaba los cambios desde una perspectiva evolucionista; en ese sentido Frédérick Le Play había explicado el paso desde el “gran hogar” extenso abierto a la sociedad -en el cual existía poco espacio para la intimidad y escasa  afectividad, donde coexistían hasta tres generaciones de parientes- hacia la familia nuclear -de escasos miembros y de características encorsetadas, más cerrada a la sociedad- cuyo nacimiento se asociaba al proceso fabril en el advenimiento del capitalismo industrial. Frente a esta tesis tradicional las investigaciones de Laslett desde la aproximación demográfica se convirtieron en la nueva ortodoxia. El autor inglés John Hajnal  realizó un  importante aporte al relacionar la edad avanzada del matrimonio con la nuclearidad del hogar. Este autor desarrolló sus “Pautas de Matrimonio de Europa Occidental” que sirvieron como modelo básico para el análisis hasta hace poco. El modelo de  construcción de formas familiares diferenciadas entre el oriente y occidente europeo que propuso Hanal fue complejizada luego por otros estudiosos de la familia en base a la construcción de toda una geografía de formas y tipologías de comportamientos  familiares según las áreas de su localización en Europa. Además de las nombradas, otras aproximaciones a los estudios de familia se hicieron desde la economía,  remarcando la mutua influencia entre producción y familia,  vinculando  a ésta  con el  mercado de trabajo, las formas de tenencia de la tierra y el grupo de co-residencia  doméstica. En ese sentido se destacó la relación  observada entre el modelo nor-occidental de familia y el desarrollo del capitalismo industrial, en tanto un mayor ahorro previo al casamiento que habría retrasado la edad al matrimonio en la pareja habría favorecido, a la vez, la acumulación del capital. En otra línea de investigación,  el énfasis  estaba puesto en la legislación, relacionando las  leyes y costumbres que habían gobernado las alianzas matrimoniales a lo largo de la historia desde la antigua Roma, los cambios introducidos con el cristianismo; el  proceso de afianzamiento del Estado, la secularización, entre otros fenómenos. Estos modelos señeros de análisis  han sido revisados por la historiografía de la familia más reciente con nuevos aportes y propuestas. Así por ejemplo, desde un enfoque histórico-antropológico, al estudiar la evolución de la familia y el matrimonio en Europa,  Jack Goody criticó la tendencia a asociar  ciertos fenómenos observables en la familia   – tales como  la separación de la producción, del grupo doméstico; el matrimonio tardío, el ahorro o la tendencia al individualismo- con los grandes acontecimientos de Occidente de comienzos de la Edad Moderna, entre ellos la Reforma y el Capitalismo industrial. Llegó a poner en duda la singularidad respecto de rasgos familiares que se han considerado privativos de Occidente  -como el individualismo-  y propuso indagar en épocas anteriores pues para él,  el modelo familiar había cambiado ya en el siglo IV. En la obra “La familia Europea” el historiador y antropólogo inglés encuentra el espacio para refutar algunas de las más importantes críticas que se habían formulado acerca de su teoría “antievolucionista” del desarrollo familiar enfatizando en los aspectos más relevantes de su interpretación en torno a la presunta influencia del fenómeno de “la modernización” en la familia. Rechazando las visiones idealizadas y esquemáticas acerca de las sociedades del pasado y de un evolucionismo simplista,  negó por ejemplo que el afecto y el individualismo constituyan novedades de la modernidad y que las familias complejas constituyan rasgos exclusivos de la contemporaneidad. Si bien el divorcio vincular –tal como hoy se entiende- no era posible en esas sociedades, sí existían separaciones como resultado del abandono de las esposas,  así como varones que se negaban a contribuir al mantenimiento de los hijos. Por otra parte, una esperanza de vida más baja hacía que la vida conyugal durase períodos más cortos y que no pocas viudas y viudos volvieran a casarse constituyendo formas familiares complejas en el seno de las cuales convivían hijos del matrimonio anterior con los de la reciente unión moldeando formas que se asemejaban  bastante  a los hogares resultantes de la era divorcista de hoy. Por otra parte algunos fenómenos como la violencia y los abusos en el seno de la vida doméstica –los cuales suelen ser presentados como característicos de la época contemporánea- eran antaño también frecuentes en el territorio de la intimidad familiar aunque menos publicitados que en la actualidad. En un enfoque profundo y contrario a entender los cambios históricos como transformaciones revolucionarias sino mas bien como un encadenamiento de actitudes y comportamientos de largo alcance, Goody rechazó de plano la apocalíptica visión acerca del fin de la familia, del matrimonio o del parentesco prefiriendo el análisis empírico al enfoque teoricista con relación a la familia moderna.

 

 

Objetivos

 

- Constituir un espacio académico interdisciplinario de referencia en materia de formación e investigación universitaria de posgrado sobre temas vinculados a la familia, entendida como institución pero especialmente como práctica social,  a partir de su abordaje desde múltiples líneas de investigación;

- Analizar los comportamientos familiares históricos y contemporáneos desde diferentes perspectivas de abordaje (histórica, demográfica, política, jurídica, sociológica, psicológica y biológica) para un enfoque inter-disciplinario del estudio de la familia;

- Reflexionar sobre los procesos de cambio, permanencias, tensiones y adaptaciones que sufrió la familia a través de los siglos, en distintos panoramas socio-políticos y económicos;

- Analizar dichos fenómenos en la familia y la particular inserción de la mujer como principal actor en el fenómeno de la reproducción;

- Apoyar desde el ámbito de reflexión académica,  la elaboración de políticas públicas que puedan implementar los órganos de poder en materia familiar en temas de leyes de filiación, infancia,  violencia intrafamiliar, etc.

 

 

 

Líneas De Investigación

- Historia socio-cultural de la familia

- Demografía histórica de la familia

- Biodemografía de la familia

- Mujer y género

- Violencia familiar

- Abuso sexual infantil

- Niñez: trabajo, educación

- Derecho, mujer y familia

- Familia y migraciones